Lo perdí todo económicamente, pero encontré la manera de salir de la relación.
"Estaba divorciada y tenía una buena situación económica cuando conocí al hombre del que ahora me estoy divorciando. Hoy estoy en bancarrota y esperando una cita con un cobrador de deudas. No sé cómo ha podido pasar esto."
Mi esposo se mudó conmigo y poco después vendí mi apartamento para comprar otro con él. Tiempo después vendí mi auto y compramos otro juntos. Nunca supe realmente cómo le iba económicamente, pero ahora que lo pienso, tenía muchos problemas financieros.
Él compraba cosas ridículas que yo no entendía, y al final terminé dándole una hipoteca. Después de comprar juntos, ambos éramos propietarios registrados, aunque yo aporté la mayor parte del dinero.
Un día me desperté de una pesadilla. La casa iba a ser subastada, los pagos del coche estaban atrasados y el coche se había perdido. Muchas otras deudas. Yo, que siempre había sido tan cuidadosa con mis finanzas.
Lo había perdido todo cuando lo conocí y estaba en bancarrota. Era como estar atrapada en un tornado.
Tras ser entrevistada por una consejera en el refugio para mujeres, comprendo mejor cómo sucedió esto, aunque quizás nunca lo entienda del todo. Este hombre sin duda se aprovechó de mí y me manipuló psicológicamente y me hizo sufrir de forma sutil. Nunca me golpeó; no lo necesitaba. Me controlaba de otra manera.
"A pesar de las dificultades que he afrontado, estoy muy agradecida de haber salido adelante. Espero no tener que volver a ver ni a saber nada de este hombre jamás."
Si bien esta historia muestra la profundidad de las cicatrices que pueden dejar el abuso financiero y emocional, también nos recuerda que, con apoyo y asesoramiento, es posible salir de estas situaciones. Apoyar la labor del Refugio para Mujeres permite brindarles asesoramiento, seguridad y una vía de escape de las relaciones abusivas.

